Soy un joven escritor navarro, editor de viajes y blogger. Actualmente busco una editorial que confíe en mi primera novela, El péndulo de hielo, la cual la puedes comprar en Amazon.
La creación de contenidos en España está muy mal valorada
Hace poco más de 8 meses, un tipo muy sabio revolucionó la red con un artículo que generó un debate muy interesante entre los cibernautas: es el contenido, estúpido. En él, Juan Gómez-Jurado nos contaba una anécdota vivida en el Instituto Cervantes de Nueva York junto al también escritor Antonio Muñoz Molina. Ellos tenían pensamientos diametralmente opuestos sobre la cultura digital en general, sobre el libro digital en particular.
No quiero centrarme exclusivamente en los libros electrónicos, ya que hay otro tema que me atañe de igual modo y que me preocupa sobremanera. Es verdad que el lector, al igual que un reputado sumiller, disfruta paladeando buen contenido balanceándose en la mecedora de su porche. No es menos cierto, sin embargo, que esta sociedad cada día dispone de menos tiempo y, a su vez, cada día necesita consumir más contenido debido a que vive continuamente conectado a la red. La fecha de caducidad de un texto, no así el de las obras de ficción puesto que la era digital permite su sustento en la nube, se acorta más y más. El ejemplo perfecto lo encontramos en los blogs, quienes, en vez de aprovecharse de su mayor activo, la influencia que generan en el consumidor (y las marcas lo van descubriendo a marchas forzadas), apuestan generalmente por la cantidad en detrimento de la calidad del contenido.
El significado de esa apuesta dama, envuelta en un traje en forma de la letra 'k', equivale al número 1.000
Prueba de ello es la imagen superior, que corresponde a la oferta de retribución que un importante grupo de comunicación online me hizo llegar para escribir sobre viajes y literatura. Por ese precio, en el que miles de lectores devoran el contenido, lo único que se consigue es engrasar esa rueda que comienza a girar cuando el autor del texto crea basura y continúa girando cuando es consumida al instante. Rápido y sencillo, como el interruptor que debe pulsar el anónimo verdugo, como la deliciosa droga que ingerimos en los locales de comida rápida.
No digo que un autor de contenidos debiera hacerse millonario como nuestros políticos y banqueros, pero sí que abogaría por darle la oportunidad de vivir dignamente con su trabajo. Y luego están los que te animan a escribir gratuitamente en su blog ofreciéndote posicionamiento, como si por arte de magia esa palabra te diera de comer. ¿Así es como pretende el mercado que nos hagamos autónomos?
Es la cantidad, estúpido, estúpido de mí por no ser anglosajón de nacimiento y poder optar a ofertas como ésta.
José Coronado caracterizado como Santos Trinidad en No habrá paz para los malvados
No habrá paz para los malvados es una buena película que podía haber sido una muy buena serie. Estamos hastiados de bochornosas propuestas en la pequeña pantalla española, presuntamente novedosas, mientras tenemos que envidiar a nuestros vecinos yankis viendo cómo aprovechan el talento y los medios de Hollywood. Su calidad estriba ahora en sus series, abandonando las armas del celuloide y contratando a los mejores guionistas; los verdaderos, aquéllos que no necesitan hacer una trilogía, precuela, saga, secuela, versión o remake de una idea para sobornar espectadores.
El personaje de Santos Trinidad es una golosina para un actor, José Coronado, en estado de gracia. Sus interpretaciones nunca antes habían convergido en un personaje tan creíble, tan alejado de esa cara de chico bueno que tiene cuando despluma su barba. Él es un rufián, un malhechor con placa esculpido a través de las asperezas del tiempo. La vida mancha es perra, traicionera, y su pasado, al igual que el nuestro, es capaz de verse truncado por una reyerta con sabor a pólvora.
La película adolece no de un guión con fisuras, sino más bien de un guión falto de metraje. La historia se comporta como un tuit, donde no encuentra espacio suficiente para hilvanar dos complejas intrigas. No da tiempo a desarrollarlas y es una pena, porque la mezcla del narcotráfico colombiano, los terroristas islamistas y la anodina rutina etílica de Santos podía dar mucho más de sí. La sensación es agridulce, indómita, repleta de jirones causados por unos enredos que chirrían en el engranaje final. La trama terrorista, los personajes de la trama terrorista por aquello de ser más chinchorrero, no da la talla. Le falta oxígeno para su combustión.
No habrá paz para los malvados se sustenta en un cowboy de medianoche, en un renegado alcohólico, abandonado a su soledad, que siente sobre sus hombros todo el peso de la cinta. El film pierde fuelle cuando hay un plano en el que él no aparece. En este sentido, el mérito se lo debemos apuntar al encargado del casting. Rodolfo Sancho no es el Ethan Hawke de Training day, ni él ni su exánime protagonista, y la cerosa interpretación de Helena Miquel no ayuda precisamente a mantener el interés en ellos. Se salva Juanjo Artero, si bien es cierto que su continuo gesto torcido, acompañado por esa voz y mirada patibularia, no le termina de sentar muy bien. Claro que, si no fuera así, tendríamos un déjà vu que nos recordaría irremediablemente a El comisario.
Los directores españoles a duras penas encuentran financiación para sacar adelante sus proyectos ante una industria que mira con recelo todo lo que huele a riesgo. Quizás el futuro de la industria española esté fuera de unas salas de cine patituertas, cada vez más vacías por el precio impuesto por el mercado. Me gustaría encontrar a directores valientes, que a riesgo de pegársela de bruces contra su osadía, sacaran adelante una verdadera serie de televisión. Se puede trasvasar el buen cine negro como el de Enrique Urbizu a la caja tonta, con respeto hacia los televidentes, esto es, sin decenas de realitys montados exclusivamente para su comadreo. Llegado ese momento dejaría de llamarse así y merecería la pena el gasto en palomitas. Señor Urbizu, señores productores, ¿qué les cuesta hacer una llamada a la HBO para que les expliquen cómo dar viabilidad a un proyecto con potencial?
El Encuentro de Bloggers de viaje y de turismo de Blogeu se celebró en el Museo Marítimo de Bilbao
Marché rumbo a Bilbao sin tener muy claro qué es lo que era Blogeu, y volví de la capital vizcaína con idéntica sensación. Se hace llamar, nos hacemos llamar mejor dicho, asociación, si bien es cierto que por el momento nos escudamos en esa palabra de diversas connotaciones para juntarnos y aprender nuevas herramientas con el propósito de valernos en este mundo 2.0 tan convulso y expuesto al movimiento de las mareas. En realidad, este "Encuentro de Bloggers de viaje y de turismo" me lo tomo como una excusa, una coartada para salir de casa y empaparme de ese espíritu nómada que se esconde detrás de cada persona. Sus historias son enriquecedoras y yo soy de los que pienso que como mejor se cultiva una personalidad es gracias a la interacción con compañeros de viaje, no por ello viajeros, con experiencias diferentes a la nuestra.
Fotografía tomada durante la charla de Natalia Zapatero en el Tercer Encuentro de Blogeu
Antes de las charlas hubo un prefacio guarnecido con unos deliciosos pintxos, una mesa redonda en donde se erigieron como protagonistas dos temas controvertidos. Por un lado saltaron al ruedo los ecos de unas críticas hacia la organización que no se han hecho esperar. No las entiendo, al menos no las comparto, ya que ni somos una organización como tal (no se sabe qué pasará en el futuro), ni vetamos a nadie la entrada ni queremos robar el terreno a ningún grupo. Yo por mi parte vengo a conocer de cerca a los colegas de profesión, a mantener una estrecha relación en la que podamos servir de mutuo apoyo. La otra materia que dio que hablar, y mucho, fue la lingüística. Es un dilema complicado, cuando podría ser bien sencillo si desde pequeños nos hubieran inculcado el valor de las lenguas, propiciando el aprendizaje ya no sólo del castellano y el euskera, sino de otros idiomas. Nos ayudaría a eliminar barreras y zanjaría los vacuos debates en los que nos preguntamos en qué lengua debemos dialogar para ser lo más políticamente correctos.
Quienes abrieron fuego al congreso fueron los chicos de El Guisante Verde Project, compuesto por Maribel Navascués y Roberto Poza. Ellos son unos apasionados del slow travel, aquél en el que no importa tanto recorrer mil destinos, sino más bien exprimir al máximo el lugar que visitan y la gente que se encuentran a su paso. En 5 años de vida han realizado cerca de 180 posts, lo que indica que ellos no buscan la cantidad, sino la calidad. A estos guisantes, de gran corazón y excelentes comunicadores, les gusta detener el tiempo, viajando a un destino antes de llegar a él y continuar con el itinerario una vez fuera de él. Viajar, en definitiva, a pie y con su mente.
Iñaki Makazaga hablando en el Encuentro de viajes de Blogeu
El siguiente turno fue para Iñaki Makazaga y su Piedra de toque, un periodista camuflado de detective que recorre el mundo a través de las ondas. Él es un artesano del storytelling, una persona inquieta y curtida en mil y una batalla que ahonda en las translúcidas historias de personajes anónimos, de individuos sugestivos con mucho para aportar. Nos habló desde su experiencia, desde su punto de vista, siempre enfocado a la cooperación.
Un aullido rompió el silencio en la sala Miramar del Museo Marítimo de Bilbao. Era la voz de Eduardo Pérez, el Peter Parker que una vez fue ejecutivo y acabó transformándose en Hombre lobo. Él nos mostró una faceta diferente, más cosmopolita y menos pausada que sus compañeros de tertulia. Como ejemplo, nos podemos atener a sus cifras: más de 1.200 vídeos repartidos en 32 países diferentes. Nuestro pasado tiene un interruptor, y me alegró oír que en el caso de Eduardo, al igual que en el mío, su mutación se forjó en Nueva Zelanda. Él grabó su primer vídeo en Rotorua, su fútil grano de arena que ha acabado por convertirse en un extenso desierto de imágenes en movimiento.
Egoitz Goikoetxea presentando el trabajo de Nomaders en Blogeu
Natalia Zapatero fue la siguiente en tomar la palabra. Ella siempre ha estado ligada al turismo y durante 13 trabajó en la difusión de destinos turísticos y en viajes de prensa en Estados Unidos. Es fundadora de Turiskopio, aunque nos habló más de su blog Travel and Twitts. Le apasiona viajar y eso se traduce en un entusiasmo que no se ha secado en los más de 20 años que lleva metida en el sector. Un dato me llamó la atención: no la quieren en los viajes familiares. Nos lo dijo entre risas, aunque es un asunto que se puede desarrollar porque mueve mucho dinero, por no hablar de la dificultad de preparar un viaje en familia por nuestra cuenta.
Egoitz Goikoetxea, quien por fin se animó a dirigirse a nosotros en euskera, nos trasladó al universo Nomaders, más concretamente a sus Héroes locales. Si algo me llamó la atención fue cuando salió a la palestra la palabra "afiliación". Es una manera de gratificar al blogger cuando habla de un destino, de monetizar el contenido para sacar rendimiento a nuestros textos. Sin embargo, a mí me gustaría saber cómo ven los lectores, nuestros seguidores, esta práctica. Dejar de dar publicidad gratuita en pos de un pequeño beneficio para ayudarnos a subsistir. Parece ético, ¿no creéis?
Peio Arruabarrena a punto de presentar su proyecto junto a Sirimiri en el Encuentro de Blogeu
El último en subir al escenario fue Peio Arruabarrena con Sirimiri, su robot de sentimientos. El proyecto me encandiló, un proyecto que encaja perfectamente con el tipo de historias que Iñaki difunde en su programa. Una vuelta al mundo en bicicleta eléctrica, de 4 años, para dar a conocer Donostia, capital europea de la cultura 2016. Sirimiri, su robot, fue nombrado embajador, y la misión del autómata es difundir los valores de la ciudad utilizando para ello sistemas alternativos a la combustión fósil como es la energía eólica, electromagnética o solar. Hizo un alto en el camino y se animó a unirse al encuentro, por lo cual me alegro enormemente.
Vídeo íntegro del Encuentro de Bloggers de viaje y de turismo
Nueva Zelanda es el paraíso soñado por muchos turistas pero muchas son las preguntas que nos vienen a la cabeza. ¿Se necesita algún papel para entrar? ¿Hay que pagar? Descubre estas respuestas y revisa si cumples con los 6 requisitos para solicitar el visado.