lunes, 11 de julio de 2011

Osama Bin Laden: la marioneta invisible, parte 1


Ha pasado el suficiente tiempo como para poder hablar de esto. En realidad, la falta de él es la razón por la cual he ido atrasando este artículo doble sobre Osama Bin Laden.

Os invito a realizar un collage conmigo tirando de hemeroteca, juntado las piezas de puzles de diferentes periódicos y páginas webs respecto al malo malísimo del siglo XXI: el coco, el hombre del saco. El hombre de las cavernas, ¿o no? Eso es lo que yo había entendido. Se hablaba de que vivía en una gruta en algún rincón perdido de Afganistán. En realidad en varias, e iba saltando de una a otra como una cabra montesa del desierto. De todos es sabido las reglas del juego: de cueva a cueva y tiro porque me toca.

Si lo dice Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos de América, y tras sus palabras todos los medios de comunicación, habrá que creer que el hombre más buscado del mundo está muerto. Claro que, si echamos la mirada atrás, veremos que el líder de los talibanes ha tenido más vidas que un gato. 9 concretamente, tal y como podemos leer en el artículo de Tomás Costanzo para suite101.

¿No será, por un casual, que lleva muerto mucho tiempo verdad? Ojo, no lo afirmo, lo pregunto tras ver mil y un vídeos —siempre borrosos, de perfil o alejados— de él que te hacen cuestionar si es la misma persona.

La cruzada del mundo contra Osama nació tras el atentado del 11 de septiembre del 2001 que, a su vez, sirvió para iniciar una guerra contra Irak debido a la existencia de armas de destrucción masiva. Esas palabras se escucharon y leyeron durante años a bombo y platillo: armas de destrucción masiva, armas de destrucción masiva... ¿Resultado? Nadie encontró nada. Hace poco vi una película sobre este hecho, Green zone. Entretenida; para pasar el rato comiendo palomitas.

Cuando ya nadie se acordaba de este famoso señor de barbas una noticia sacudió los rotativos internacionales: el ejército americano había matado a Osama Bin Laden en Pakistán. Digo bien, matado, porque la misión era aniquilarlo (leer aquí y aquí). Después me río yo de los derechos humanos y de la justicia. Puedes asesinar a tu antojo y, depende quién seas, pasarás el resto de tu vida en la cárcel o serás condecorado. ¿Para eso estudian los letrados?

Más tarde vino el teatro, la avalancha indiscriminada de noticias. De todo tipo: sensacionalistas, rosas, amarillas, morbosas...

Lo extraño del caso fue averiguar el paradero supersecreto y superoculto del terrorista, una lujosa mansión del año 2005 valorada en un millón de dólares.

No hay mejor manera para pasar desapercibido. Lo mismo habría pensado la CIA y por eso tardó tanto en matarlo. Para asegurarse, entraron en la vivienda un total de 20 comandos sin el permiso de Pakistán. 40 minutos, 5 personas menos; hora del pintxo y la partida de mus.

En un primer momento los talibanes decían que su líder seguía vivo; los americanos que lo habían matado al verlo armado y que lo tenían en su poder tras haberle practicado las pertinentes pruebas de ADN (aquí). Si dudáis que lo pudieran corroborar tan rápidamente, os aconsejo leeros este artículo. No obstante, su hija difiere de esa versión afirmando que capturaron a su padre y lo ejecutaron. El dilema es creer o no a las fuentes oficiales, a la prensa y a la susodicha familiar, porque hablar hablan todos aportando muchos datos sin después probarlos.

Sin ir más lejos, ¿dónde está el cuerpo de Osama Bin Laden?

Osama Bin Laden: la marioneta invisible, parte 2

Fotografía | Cachapla

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