martes, 19 de julio de 2011

Reírse con un cuento chino y de uno mismo


Si Charles Chaplin levantara la cabeza se le caería el bigote. El bombín no, esa extremidad se mantendría impune ante el asombro.

No conozco a nadie que lea sucesos. Son noticias que pululan por los periódicos, ahora por el ciberespacio, que ningún loco afirma ojear. Me pregunto entonces por qué se venden tantas revistas. Él también, aunque, en esa mueca de incredulidad, se esconde un lector más. La chascarrilla que no falte.

Lo absurdo vende tanto o más que el morbo y, si me apuráis, diría que incluso se sitúa a la altura de la violencia y el sexo. De lo contrario, mi artículo sobre los 365 trucos sexuales para desatar la pasión no sería el más leído. Extraño siendo éste el blog de un humilde escritor.

La unión de la muerte, un suceso, con un chiste, provoca risa, el doble de risa que un mal chiste. Hasta hace poco había en las carteleras una película argentina, Un cuento chino, cuyo personaje principal servía para criticar este tipo de humor. O para ensalzarlo, da lo mismo. Ese ferretero era interpretado por Ricardo Darín, uno de esos pelotudos con los que valdría la pena irse de copas aún estando en pijama. Él, el protagonista me refiero, coleccionaba anécdotas del periódico y las recortaba. Su vida era una mierda. Miento. Más bien él era un mierda solitario a la deriva. Era su forma de resarcirse.

Me gustaría hacerle un homenaje a ese miserable hombre, a Darín, que se pasa la vida contando los clavos de la mercancía para ver cómo le mienten y le roban por inercia, porque siempre se ha hecho así. Se trata de una historia que le encantaría tener entre sus recortes, a modo de trofeo: una mujer muere tras tener relaciones sexuales con un perro por ser alérgica.

¿Mala suerte? ¿Falta de previsión? ¿Un mal día? Pobre mujer, y vaya marrón para el tercero en discordia. Está claro que la zoofilia es un deporte de alto riesgo y, los chats, un universo en donde poder compartir todo tipo de intereses. Ya sabéis niños, absteneros de buscar información en la nube sobre animales para vuestro trabajo de ciencias naturales. No sabéis con qué mente libertina, desinhibida y tronera, os podéis encontrar.

Soltar una carcajada es bueno, muy bueno añadiría. Sin ir más lejos, ayer mismo acabé tronchándome como un fideo acordándome de una anécdota con otro animal de por medio. Un loro en este caso. Si os lo contara Hernán Casciari, esta entrada va de argentinos ilustres, haciendo él de mí y el Chiri de mi hermana, tendría aún más gracia. Como, de momento, mis fundamentos cómicos distan nueve cuadras de llegar a su altura, me limitaré a reír yo solo. En silencio, como mejor se disfruta.

Un tipo deja la informática para acabar escribiendo una novela y acaba autoeditándola. ¿De locos verdad? Tocará sonreír nuevamente aunque esta vez yo tendré el papel protagonista. Prefiero reír antes de llorar, ¡qué remedio!

Fotografía | Otro Misterio

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Yo escribo, tú lees. Tú escribes, yo respondo. ¡Dialoguemos!

 
xmlns:fb="http://www.facebook.com/2008/fbml" xmlns:og="http://opengraphprotocol.org/schema/"