| El fuego hace que huela a churrasco quemado, pero también hace prender libros |
Algo huele a churrasco quemado cuando poner calefacción a un colegio ronda los 2.000 euros, se comenta, se dice, que no hay dinero suficiente, pero a cambio se despliega un cordón policial que multiplica por diez ese gasto en un único día.
Algo huele a churrasco quemado cuando se tergiversa la realidad en los medios y lo que unos dicen que es un manifestante aporreando a un policía, otros un ciego con bastón, acaba siendo una persona sosteniendo la porra con la que le han agredido.
Algo huele a churrasco quemado cuando a la gente de pie de calle nos exigen sacrificios, en forma de subida de impuestos, de bajadas de salario, y al mismo tiempo tenemos que ver como algo normal el hecho de que los deportistas y grandes empresas tienen toda clase de facilidades para tributar en paraísos fiscales.
Algo huele a churrasco quemado cuando la clase política se embadurna día sí y día también con eau de corrupción y a los ciudadanos se nos encasqueta el arma tirando a la basura nuestro voto; año tras año; legislación tras legislación. He ahí el porqué no les importa un pimiento la tasa de fracaso escolar.
Algo huele a churrasco quemado cuando me entero a través del periódico que el tercer museo más visitado de España, únicamente por detrás del Prado y del Reina Sofía, es el museo del Camp Nou. ¡Viva la cultura!
Dado que aquí huele a churrasco quemado, me quedaré viendo las noticias en casa, sin salir a la calle por aquello del frío polar ártico, debatiré en twitter sobre si Ortega Cano es víctima o verdugo, compartiré en facebook el último posado de la Obregón y me empalmaré de madrugada cuando disfrute con las intervenciones de Belén Esteban por televisión. Eso es, creeré ser libre en un mundo diseñado en AutoCAD.
Editado
Me avisan que al final se ha demostrado que el anciano de Valencia no era un ciego. Modificado el texto.
Fotografía | Suburbios utópicos


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